Aquellos hombres
Del poemario “Signos”

A veces, cuando estalla en mis manos la noche,
presiento que regresan aquellos hombres oscuros
y nos buscan con denuedo y persistencia.

A veces, cuando engendra la luz su aroma espeso,
creo escuchar la voz quebrada de aquellos hombres,
sus pasos melancólicos, pesados, profundos.

Cuando golpea el agua de invierno mi cabeza
y palpitan entre las paredes las cenizas de un fuego crispado,
puedo observar, entre la niebla y el sendero,
la sombra fugaz de aquellos hombres,
la silueta desencajada de sus cuerpos bruscos
y tengo miedo, no por mí ni por mi razón,
sino por la claridad de la tierra,
por la osada infidelidad del bosque,
por la cadente prontitud del mar,
por los hijos de la risa,
por ti.