Detenerse
Del poemario “Olvídate de Ítaca”
Es preciso detener un instante
los pasos y los recuerdos,
sucumbir a la voz húmeda del agua y sus injurias,
dejar que el aire descienda por la piel y las manos
como una serpiente fría y oscura.
Es preciso regresar a la noche con tenue sigilo,
parar un momento y girar de nuevo la mirada
y la memoria,
recordar qué estación nos precede,
qué ciudad nos dejó su sombra buscando asilo
y sustento en el borde quebrado de la tarde.