Glauconet sigue su habitual costumbre de mutar como un virus cualquiera, en su afán de no desaparecer e infectar al máximo posible de individuos. Así que mostramos su nueva cara en busca de una imagen y un contenido acordes con las circunstancias vitales de su dueño y señor, es decir, de este mentecato que no deja de cambiar este sitio, de este caprichoso personaje desubicado, inquieto, impaciente pasajero triste.
De nuevo saludo a todo ser que se precie aparecer por aquí, bienvenido o bienvenida, no me abandones.